Estrategias para introducir la Inteligencia Emocional en el aula

Educar a los estudiantes sobre cómo manejar sus emociones y a responder adecuadamente a las emociones de los demás es una parte importante de la enseñanza. Sin embargo, todavía son pocos los centros formativos que incluyen  la Inteligencia Emocional dentro de sus programas docentes.

Por ello, son plausibles iniciativas como  Casel  en E.U.A. mediante el programa SEL (Social and Emotional Learning), o la asociación Desata tu Potencial, en Valencia (España)que mediante su programa de voluntariado viene realizando clases para el desarrollo de la inteligencia emocional entre los más jóvenes, ofreciendo a los centros de educación secundaria  esta temática de forma totalmente desinteresada y gratuita.

Este tipo de programas no solo son efectivos para mejorar la inteligencia emocional de los estudiantes, sino que también ayudan a evitar el acoso escolar y a aumentar el éxito académico. Además, la integración de la Inteligencia Emocional como parte de los contenidos diarios, ayuda a los estudiantes a comprender cómo comportarse ante sus compañeros, profesores y familiares. Pero lo más importante, los estudiantes comienzan a darse cuenta de que su inteligencia emocional es tan importante como su éxito académico o su coeficiente intelectual.

¿Es tan importante aprender la inteligencia emocional?

Sin lugar a dudas…La inteligencia emocional permite a los estudiantes tener interacciones positivas con los demás, anticipar sus sentimientos y experimentar niveles proporcionados de empatía. Y posteriormente, a largo de su vida, las personas con buen nivel de IE se ganan la confianza de sus superiores, hacen que sus colegas se sientan valorados y atraen amigos por donde quiera que van.

Al igual que cualquier otra forma de enseñanza, las experiencias tempranas y la educación pueden ayudar a los niños a dominar el arte de relacionarse con otras personas.

Si eres profesor, estas ocho recomendaciones son tan solo un punto de partida que puedes aplicar para ayudar a los  jóvenes a aprender esta valiosa habilidad, integrándola en el día a día de las clases. También se pueden aplicar fácilmente adaptándolas al ámbito familiar…

1. Enseña a etiquetar emociones

Los niños y los jóvenes necesitan saber reconocer sus emociones y comprender cómo se sienten. Es necesario explicarles que todas las emociones son útiles y cumplen una función, preparándonos para dar la respuesta más adecuada ante una situación específica.

Podemos ayudarles poniendo nombre a esas emociones, al menos la emoción que sospechamos que sienten, en especial a los más jóvenes.

Trabajar conjuntamente el significado de palabras emocionales como “enojado”, “asustado”, “aburrido” “avergonzado” o “triste” pueden  ayudarles a construir un vocabulario para iniciar a expresarse de forma emocionalmente inteligente. Es muy importante no olvidar compartir también las palabras para emociones positivas, como “alegre”, “emocionado”, “ilusionado”  “sorprendido” o “esperanzado”, para que  las integren y lleguen a formar parte de su argot habitual.

2-Involucra a los alumnos en la resolución de problemas

Parte de la construcción de la inteligencia emocional implica aprender a resolver problemas. Una vez que los sentimientos han sido etiquetados y abordados, es hora de analizar cómo abordar una determinada situación o solucionar un problema en sí.

Cuando surja un problema, una situación controvertida o simplemente como planteamiento de un reto, ayúdales a identificar al menos cinco formas en que podrían resolverlo de forma efectiva. Las soluciones no tienen que ser siempre óptimas… Inicialmente, el objetivo es hacer una tormenta de ideas.

Una vez que hayan identificado al menos cinco posibles soluciones, ayúdales a evaluar las ventajas y desventajas de cada una. Luego, aliéntalos a elegir la mejor opción.

Cuando un alumno cometa un error, analiza lo que podría haberse hecho de manera diferente y lo que podría hacer para resolver de nuevo cualquier problema persistente de similar naturaleza. Trata de actuar como  un entrenador, en lugar de ser el solucionador de problemas… Brinda orientación cuando sea necesario, pero trabaja para ayudar a tu alumno a ver que tiene la capacidad de resolver los problemas de manera pacífica y efectiva.

3-Inculcar perseverancia y determinación

La automotivación es un componente clave del aprendizaje social y emocional y una necesidad para que los niños logren cosas en la vida. Si bien hay muchos estudiantes que naturalmente se esforzarán por mejorar de alguna manera, hay otros que necesitaran un poco más de entrenamiento y de refuerzo en esta área. Recuerda a los jóvenes que para experimentar el éxito debe haber previamente esfuerzo y perseverancia. Y si observas que los estudiantes hacen un esfuerzo realmente importante pero aún no alcanzan su objetivo, felicítalos por su arduo trabajo y aliéntalos a seguir intentándolo hasta que lo consigan.

Se debe estimular a cada alumno a establecer metas alcanzables y adaptadas a su capacidad para que puedan tener una sensación de logro. Esto ayuda a compensar los pensamientos negativos y alienta a los niños a profundizar y encontrar la determinación para tener éxito.       

4-Fomentar el respeto como herramienta modeladora

Aprender a ser respetuoso con los demás es una importante lección de vida. Obviamente, el uso cortés del lenguaje y alentar a los jóvenes a imitar nuestro propio comportamiento  de adultos como ejemplo, es una de las mejores formas de modelar el respeto. También puedes fomentar el respeto siendo consciente y valorando los antecedentes culturales, familiares o lingüísticos de los estudiantes.

Anima a tus alumnos a hacer lo mismo. Deben aprender a ser respetuosos entre sí, incluso cuando son diferentes o no están de acuerdo. Recuérdales que no tienen que estar de acuerdo con alguien para tratarlo con respeto. No olvides que, infundir respeto también previene el acoso escolar y es una parte importante de la educación.

5-Incorporar los valores como parte de educación

La educación en valores fomenta el desarrollo de estudiantes éticos y responsables. Enseña a tus alumnos la importancia de tener sólidos valores, a ser honestos, confiables y a asumir la responsabilidad de sus acciones. Ofrece a tus alumnos oportunidades para desarrollar y perfeccionar estas habilidades en el aula. Un buen foro podría ser durante las lecciones de historia o las actividades de lectura.

Involucra a los estudiantes a pensar en las formas en que pueden ser más responsables o confiables en el aula. Luego, permíteles poner en práctica esas ideas. Asegúrate de reconocer el comportamiento ético y honesto, especialmente cuando los estudiantes asuman la responsabilidad de acciones negativas. Esto no significa que deban escapar de la disciplina, si esta procede, sino simplemente que logren reconocer el valor de ser honestos.

6-Animar a los estudiantes a desarrollar y compartir opiniones

Los docentes deben buscar la opinión de sus alumnos, permitirles iniciar actividades y ser flexibles al responder a sus ideas. Hacerlo crea un sentido de sana competencia y camaradería entre los estudiantes y aumenta su deseo de aprender. De esta forma es menos probable que aparezca la envidia y los celos entre ellos. La envidia a menudo es uno de los gérmenes del acoso escolar.

7-Impartir resiliencia

Ya comentamos en una entrada anterior la importancia de la resiliencia. La investigación muestra que los estudiantes que son resilientes tienen más éxito académico. También se recuperan más rápido de un posible fracaso o circunstancia adversa, son conscientes de sus opiniones y entienden sus creencias, algo que refuerza poderosamente su identidad.

8-Enfatizar la empatía  

Una forma de fomentar la empatía es desafiar con frecuencia a los estudiantes a ponerse en el lugar de otra persona. Durante las clases, puedes hacer preguntas como “¿Qué crees que estaba pensando?” o “¿Cómo crees que se sentía?”

La empatía ayuda a los jóvenes a desarrollar relaciones positivas, que son la piedra angular del aprendizaje social y emocional. Anima a tus alumnos a escuchar a los demás y pídeles que intenten comprender cómo se sentiría la persona que podrían tener frente a ellos.

Esta habilidad es uno de los pilares sobre los que se asienta la IE y dada su importancia, seguiremos hablando sobre como potenciarla en el aula en una próxima entrada en esta sección de noticias.

4 ideas en “Estrategias para introducir la Inteligencia Emocional en el aula

  1. Anayive Responder

    Buenas tardes
    De gran ayuda, no soy profesora ni tengo nada q ver con los temas académicos ni formación de estudiantes pero me intereso muchísimo por estos temas, tengo una hija adolescente y creo q es súper educativo el tema anteriormente tratado.
    Gracias

    • actuedurd Responder

      Muchas gracias por su comentario.
      En realidad, parte de la misión de nuestros artículos es ayudar a padres y educadores con información de interés.
      Confiamos que nuestro contenido le siga aportando.
      Un saludo
      Equipo ActuEDU

  2. Pingback:Empatía en el aula - actualidadeducativa rd

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *