Fomentando la resiliencia en el aula

Ya conocéis que la resiliencia es la habilidad para hacer frente a los eventos y desafíos negativos de la vida. Se ha descrito como la capacidad para recuperarse de situaciones difíciles y persistir ante la adversidad.  Cobra una especial relevancia en estos tiempos de pandemia, en los que la amenaza del covid19 nos está imponiendo el adaptarnos rápidamente a insólitos y muchas veces incómodos cambios, sin dejar de navegar a la vez por las procelosas aguas de la incertidumbre.

Y por este motivo, conocer cómo promover la resiliencia en nuestros estudiantes es un tema candente en educación y salud, especialmente en este momento.

La resiliencia va a permitir a los jóvenes salir de experiencias desafiantes, con un sentido positivo tanto de sí mismos, como de su futuro. Los estudiantes que desarrollan resiliencia estarán en mejores condiciones para enfrentarse a la decepción, aprender del fracaso, superar la pérdida y adaptarse al cambio, con una dotación extra de determinación, valor y perseverancia para abordar los problemas y hacer frente a los desafíos emocionales de la escuela y de la vida.

El camino hacia la construcción de la resiliencia en el aula,  se puede iniciar estableciendo relaciones de apoyo de los niños con los padres, los profesores y otros adultos que les sean cercanos. Estas relaciones se convierten en fuentes de fortaleza cuando los niños trabajan en situaciones estresantes y emociones dolorosas. Cuando ayudamos a los jóvenes a cultivar un enfoque de la vida que ve los obstáculos como una parte crítica del éxito, les ayudamos a desarrollar la resiliencia.

La capacidad de afrontar y superar desafíos de manera que mantengan o promuevan el bienestar desempeña un papel esencial en la forma en que los estudiantes aprenden a alcanzar objetivos académicos y personales. Los jóvenes resilientes sienten una sensación de control sobre sus propios destinos. Saben que pueden comunicarse con otros para obtener apoyo cuando sea necesario, y toman fácilmente la iniciativa para resolver problemas.                                    

Los maestros facilitan la resiliencia al ayudar a los niños a pensar y considerar varios caminos para transitar a través de la adversidad.

Todos comprendemos la importancia de desarrollar resiliencia en los estudiantes, pero saber exactamente cómo promoverla puede llegar a ser un verdadero desafío…

He aquí cinco maneras de cultivarla en el aula

1. Llevar discusiones sobre la resiliencia humana al aula

Son muchas las oportunidades para conectar la resiliencia con el éxito personal, el logro y el cambio social positivo. Se puede empezar con discusiones sobre líderes políticos, deportistas, artistas, científicos, figuras literarias, emprendedores o inventores, y viendo más allá de lo que lograron, explorar las fortalezas personales que poseían y las dificultades que soportaron y superaron para alcanzar sus objetivos.                        

 Esto es algo que ayuda a los estudiantes a aprender a verse a sí mismos y a sus propias fortalezas a través de estas historias de éxito

2. Promover la autorreflexión

Se puede hacer mediante ensayos literarios o discusiones en grupos reducidos.       

Los ensayos escritos breves o los ejercicios de discusión en grupos pequeños que se centran en personajes literarios heroicos, reales o de ficción, son una manera excelente, particularmente para los estudiantes más jóvenes, de reflexionar sobre la resiliencia y el papel que desempeña en el éxito de la vida. Después de que los niños hayan leído un libro o hayan escuchado una historia con un personaje heroico, se les puede alentar a reflexionar respondiendo a preguntas de este tipo:

.- ¿Quién fue el héroe en esta historia? ¿Por qué?

.– ¿Qué desafío o dilema superó el héroe?

.- ¿Qué fortalezas poseía el héroe? ¿Qué decisiones tuvo que tomar él o ella?

.– ¿Cómo apoyaron otras personas al héroe?

.– ¿Qué aprendió el héroe?

.- ¿Cómo usamos las mismas fortalezas personales cuando superamos obstáculos en nuestras propias vidas?

.– ¿Puedes compartir algunos ejemplos?

3. Fomentar la reflexión a través de ensayos personales

Los ejercicios escritos que se centran en las  fortalezas personales pueden ayudar a los estudiantes de secundaria y bachillerato a aprender que estrategias de desarrollo de resiliencia  funcionan mejor para ellos. Por ejemplo, al explorar las respuestas a las siguientes preguntas, los estudiantes pueden ser más conscientes de sus fortalezas y de lo que buscan en las relaciones de apoyo con los demás.

Escribe sobre una persona que te apoyó durante un momento particularmente estresante o traumático. ¿Cómo te ayudó a superar este desafío? ¿Qué aprendiste sobre ti mismo?

Escribe sobre un amigo que apoyaste cuando pasó por un evento estresante. ¿Qué fue lo que hiciste y que más ayudó a tu amigo? ¿Qué aprendiste sobre ti mismo?

Escribe sobre un momento de su vida en el que tuviste que hacer frente a una situación difícil. ¿Qué te ayudó, o que te impidió al superar este desafío? ¿Qué aprendizaje adquiriste que te ayudará en el futuro?

4. Ayudar a los niños (y a sus padres) a aprender de los fracasos

En muchas ocasiones los padres estamos tan centrados en que nuestros hijos brillen como estrellas fulgurantes, que olvidamos enseñarles cómo lidiar con el fracaso

Sin lugar a dudas, aprender del fracaso es fundamental para convertirse en una persona resiliente y resistente. Los profesores pueden ayudar a ello cuando:

Crean una cultura de aula donde el fracaso, los contratiempos y la decepción son una posibilidad, una parte esperada y honrada del aprendizaje.

Establecen y refuerzan una atmósfera en la que se elogie a los estudiantes por su arduo trabajo, perseverancia y valor, y no solo por las calificaciones y los éxitos fáciles.

Hacen que los estudiantes rindan cuentas por producir su propio trabajo, y de cuyo esfuerzo se sientan tan dueños, como recompensados a nivel interno. Educar y asegurar a los padres que apoyar a los niños a través del fracaso desarrolla la resiliencia, es uno de los mejores resultados de desarrollo que pueden brindar a sus hijos.

5. Construir relaciones de apoyo con los estudiantes

Las buenas relaciones estudiante-maestro son aquellas en las que los estudiantes se sienten vistos, sentidos y entendidos por sus profesores. Esto sucede cuando en su papel de formadores están en sintonía con los estudiantes, cuando notan las necesidades de apoyo académico y emocional en estos jóvenes.                        Este tipo de relaciones fortalecen la resiliencia.                                                     

Cuando como adultos reflexionamos sobre aquellos maestros que dejaron huella en nuestras vidas, también recordamos y apreciamos a quienes nos alentaron y apoyaron en los momentos críticos en los que nuestra personalidad se estaba gestando.

Para finalizar, y dado que la resiliencia no es un rasgo genético, su desarrollo en los alumnos requiere tiempo, dedicación y la aplicación de un enfoque holístico.      

Estas recomendaciones son solamente un punto de partida, aunque todavía hay mucho que podemos hacer para promover la resiliencia en nuestros estudiantes, algo que sin lugar a dudas que contribuirá a ayudarles a obtener mejores resultados académicos, sociales y emocionales.

Una idea en “Fomentando la resiliencia en el aula

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