Inteligencia Emocional: ¿Asignatura pendiente?

Inteligencia Emocional

                Debemos empezar por considerar que, por emoción, entendemos la respuesta de todo organismo que implique: una excitación fisiológica, conductas expresivas y una experiencia consciente. Se puede considerar también una reacción subjetiva al ambiente acompañada de respuesta neuronal y hormonal, se consideran reacciones de tipo adaptativo que afectan a nuestra manera de ser.

Esa reacción subjetiva al ambiente, viene acompañada de cambios orgánicos, de origen innato influidos por la experiencia, con una función adaptativa de nuestro organismo a lo que nos rodea.

En el ser humano, la experiencia de una emoción involucra un conjunto de cogniciones, actitudes y creencias sobre el mundo, que utiliza para valorar una situación concreta e influyen en el modo en el que se percibe dicha situación.

Entre las teorías fundamentales a la hora de explicar la Emoción, tendríamos:

  • TEORÍA DE JAMES (1884) Y LANGE (1885). Dichos autores, explican que nuestra experiencia de la emoción, se basa en la conciencia de las respuestas fisiológicas o sensaciones físicas a los estímulos que provocan la emoción, tales como el aumento de nuestro ritmo cardíaco y los espasmos musculares.
  • TEORÍA DE CANNON (1927) Y BARD (1938). Dichos autores explican que las emociones están formadas tanto por nuestras respuestas fisiológicas como por la experiencia subjetiva de la emoción ante un estímulo. Todas las reacciones físicas son iguales para diferentes emociones, en base (únicamente) a las señales fisiológicas no podríamos distinguir una emoción de otra.
  • TEORÍA DE SCHACTER-SINGER (1962). Las emociones se deben a la evaluación cognitiva de un acontecimiento, pero también a las respuestas corporales. La persona nota los cambios fisiológicos, advierte lo que ocurre a su alrededor y denomina sus emociones de acuerdo a ambos tipos de observaciones.
  • ZAJONC (1980, 1984). El cual expone que nuestras emociones pueden ser más rápidas que nuestras interpretaciones de una situación, lo cual implicaría que sentiríamos algunas emociones antes de pensarlas y que, algunas vías nerviosas implicadas en la emoción, no pasan por las áreas corticales vinculadas al pensamiento.
  • LAZARUS (1981,1998). Explicaría que la valoración e identificación de los acontecimientos también determinan nuestras respuestas emocionales.

Existirían seis categorías básicas de emociones:

Equilibrio entre mente y emociones
  1. Miedo: peligro, inseguridad, incertidumbre.
  2. Sorpresa: sobresalto, asombro, desconcierto.
  3. Aversión: disgusto, asco.
  4. Ira: rabia, enojo, resentimiento, furia, irritabilidad.
  5. Alegría: diversión, euforia, contentos, da bienestar y seguridad.
  6. Tristeza: pena, soledad, pesimismo.

Resulta fundamental ahora que ya hemos encuadrado la Emociones, irnos introduciendo a la Inteligencia Emocional.

Introducido el término originalmente por Salovey y Mayer (1990) y popularizada por Goleman (1996), se define como la “habilidad para manejar los sentimientos y emociones, discriminar entre ellos y utilizar estos conocimientos para dirigir los propios pensamientos y acciones”.

Goleman (1998) la adapta y define como “la capacidad de reconocer nuestros propios sentimientos y los sentimientos de los demás, motivarnos y manejar adecuadamente las relaciones que sostenemos con los demás y con nosotros mismos”.

La última definición, nos lanza de lleno a cuatro grandes campos de la inteligencia emocional:

  • Conciencia de uno mismo
    • Autoconciencia Emocional
    • Valoración adecuada de uno mismo
    • Confianza de uno mismo
  • Autogestión
    • Autocontrol emocional
    • Fiabilidad
    • Meticulosidad
    • Adaptabilidad
    • Motivación de logro
    • Iniciativa
  •   Conciencia social
    • Empatía
    • Orientación hacia el servicio
    • Conciencia organizativa
  •    Gestión de las relaciones
    • Desarrollar a los demás.
    • Influencia
    • Comunicación
    • Resolución de conflictos
    • Liderazgo con visión de futuro
    • Catalizar los cambios
    • Establecer vínculos
    • Trabajo en equipo y colaboración.

El primer paso para desarrollar la inteligencia emocional es aprender a reconocer nuestras emociones y sentimientos para luego comprender de dónde provienen y poder controlarlas. Además, la inteligencia emocional también implica saber relacionarse con los demás, fundamentalmente a través de la empatía.            

                En palabras del Catedrático D. Pablo Fernández Berrocal, “una persona emocionalmente inteligente es la que tiene la capacidad para dirigir las emociones que se presentan en su vida personal y profesional de una forma estratégica y planificada. En este sentido, la inteligencia emocional es una habilidad que nos permite percibir, comprender y regular las emociones propias, pero también las de los demás”.

Las emociones juegan un papel central en nuestras vidas: nos informan, nos movilizan a la acción y nos permiten actuar de una manera más precisa. Es importante aprender a escucharlas, a tomarlas en cuenta en nuestra toma de decisiones y estilos de afrontamiento.

                La educación de las emociones se propone como objetivo fundamental el adecuado control de las emociones, lo que implica la puesta en marcha de determinadas capacidades y aptitudes.

                La inteligencia emocional juega un papel importante en la educación de hoy en día, ya que a través de ella se logra desarrollar la motivación, el control de impulsos, la regulación de los estados de ánimo y el relacionarse con los demás.


2 ideas en “Inteligencia Emocional: ¿Asignatura pendiente?

  1. Elisa Fernández Responder

    Mi enhorabuena profesor por su artículo tan clarificador. Como siempre aprendiendo de usted.

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