La creatividad en el proceso educativo

En las mejores aulas, el profesor debe permitir que el alumno pase de la simple recopilación de conocimientos, la memorización y la síntesis, a la aplicación práctica y la resolución de problemas de forma creativa.          

De hecho, la creatividad impulsa el avance y descubrimiento. Por consiguiente incorporarla al aula prepara a los estudiantes para un futuro de generación de soluciones inovadoras.                                                                                          

Las aulas creativas permiten a los estudiantes expresar sus ideas libremente, pensar fuera de la caja y aprender más rápido y de manera más efectiva.

En ocasiones y debido al estrés de mantenerse al día con: el plan de estudios de la escuela, reuniones con los padres, con el claustro y además realizar las clases diarias, es por ello que se hace difícil para el profesor obtener tiempo para invertir en aplicar la creatividad y la imaginación en el aula.

Así mismo, tradicionalmente se han tenido ciertos prejuicios contra los estudiantes creativos, por temor a que la creatividad en el aula pudiese ser disruptiva. Y esto es algo extensivo al propio concepto de creatividad, que históricamente se ha llegado a correlacionar con el incumplimiento de las reglas, la infracción de la ley, el malestar social, la agresión, los conflictos grupales o la deshonestidad. Las personas creativas a menudo dirigen su energía hacia las ideas en lugar de las relaciones. Es más, pueden llegar a ser vistas como distantes, arrogantes, competitivas, hostiles, independientes o antipáticas.

Esto es algo que ha ido acabando con los atributos específicos de la personalidad creativa, como la asunción de riesgos, la impulsividad y la independencia, inhibiendo la creatividad, para centrarse en la habitual reproducción del conocimiento y la obediencia en clase.

¿Qué es la creatividad?

Es la capacidad de concebir, de producir objetos, conceptos o soluciones nuevas y valiosas. También es la plasmación de nuevas ideas o conceptos, o de nuevas asociaciones entre ideas y conceptos ya conocidos, que pueden llegar a producir soluciones originales. La actividad creativa debe ser intencionada y apuntar a un objetivo.

No basta con ser nuevo u original para ser creativo. Tiene que aportar valor. Por ejemplo, si das una clase saltando a la pata coja sería algo nuevo, pero no aporta valor, por lo que no sería considerado como algo creativo.

La creatividad a menudo se define en términos de productos nuevos y útiles, aunque tendría más sentido definirla en términos de procesos. Específicamente, la creatividad involucraría procesos cognitivos que transforman la comprensión o la relación del sujeto con el mundo que lo envuelve. 

Es el componente generador de novedad de la evolución cultural. Como en cualquier tipo de proceso evolutivo, es importante destacar que la novedad debe equilibrarse siempre con la preservación.

En la evolución biológica, los componentes generadores de novedad son la mutación genética y la recombinación, y los componentes que preservan la novedad incluyen la supervivencia y reproducción de individuos “aptos”.

Sin embargo, en la evolución cultural, el componente generador de novedad es la creatividad, y los componentes que preservan la novedad incluyen la imitación y otras formas de aprendizaje social.

Nuestro entorno actual es de alta estimulación, los niños pasan tanto tiempo procesando nuevos estímulos que hay menos tiempo para “profundizar” con aquellos que ya han encontrado.

Hay menos tiempo para pensar en ideas y situaciones desde diferentes perspectivas, de modo que sus ideas se vuelven más interconectadas y sus modelos mentales de comprensión se vuelven más integrados.

Ante todo este panorama, ¿cómo puede el profesor estimular la creatividad en el aula, en una era de rápidos cambios tecnológicos, donde la innovación es más necesaria que nunca y los niños están más distraídos e hiperestimulados?

Aquí encontrarás 7 formas de comenzar a promover la imaginación y la creatividad en el aula

1- Que sigan jugando

Cada día cobra mayor relevancia el concepto de gamificación de la enseñanza. Los estudios han demostrado que incorporar el juego puede fomentar importantes cualidades sociales, como la cooperación, la empatía y el aprecio por los sentimientos de los demás.

Puedes incorporar juegos de palabras, acertijos, historias para resolver un misterio y desafíos de pensamiento lateral en el diseño de las lecciones. También puedes organizar actividades que trasciendan lo normal, como pintar murales que representen cadenas alimentarias biológicas, representar obras de teatro sobre eventos históricos o escribir poemas sobre el cosmos, por ejemplo.

2- Refelxión

Las actividades de reflexión ofrecen a los estudiantes la oportunidad de comprender mejor la información, perfeccionando la comprensión creativa y contextual del contenido.

Cuando los ejercicios de aprendizaje reflexivo se muestran visualmente en el aula, se vuelven beneficiosos no solo para quienes los comparten, sino también para quienes los reciben. Aquí es importante destacar que hay que concentrarse menos en la reproducción de información y más en el pensamiento crítico y la resolución de problemas. 

Plantea preguntas y desafíos, dándoles oportunidades para la reflexión. Esto proporciona tiempo y espacio para fomentar la creación de nuevas conexiones que son tan vitales para la creatividad.

3- Aula flexible

Los estudiantes normalmente trabajan de forma independiente, en grupos y en pareja.   

Cuando las limitaciones impuestas por la pandemia del covid19 lo permitan, mueve sus escritorios o permite que los estudiantes se muevan a diferentes grupos y espacios. Los asientos flexibles permiten a los estudiantes formar parejas de forma rápida y sencilla, trabajar en grupos pequeños o debatir con toda la clase.

Los alumnos con los que compartimos en nuestras aulas no conocen la vida sin una conectividad constante, con wi-fi y una audiencia global.

Por ello debemos fomentar un entorno propicio para la colaboración abierta, la comunicación, la creatividad y el pensamiento crítico.  Y esto simplemente resulta más complicado cuando los niños están sentados en el mismo sitio durante todo el día y todo el curso.

4- Ejercicios de Team Building

Lo más importante de los ejercicios de formación de equipos es que no hay respuestas correctas o incorrectas, solo estrategias. Los juegos y las tareas colaborativas permiten a los estudiantes trabajar juntos para tomar decisiones.

Cuando se trabaja en equipo germinan soluciones que nadie del grupo habría sabido resolver por sí mismo. Aparecen entonces sinergias positivas cuando lo que consiguen varias personas es superior a la suma de lo que habría obtenido cada una de ellas individualmente.

Al realizar tareas grupales, los estudiantes aprenden a escucharse, a confiar y a apoyarse mutuamente. Todo mientras desarrollan habilidades para la vida, como la comunicación y la colaboración.

5- Incorpora el humor en tus clases

El humor es una parte esencial para formar un entorno positivo en el que la creatividad pueda crecer.

Aprovecha las referencias de la cultura pop, usa juegos de palabras o encuentra situaciones cómicas, que guarden relación con la lección y resten solemnidad y rigidez al proceso de aprendizaje. Pon algunos ejemplos en tu clase y fomenta la discusión en torno a ellos usándolos como trampolín.

6- Recompensas y reconocimiento

Reconocer el éxito de un estudiante es crucial para el aula y el proceso de aprendizaje. Recompense los logros visualmente en la clase, para darles un incentivo adicional para que sigan haciendo un gran trabajo y se sientan orgullosos.

Los sistemas de recompensas son una de las formas más efectivas de establecer un aula positiva, y las aulas positivas fomentan la creatividad.

7- Fomenta la discusión

Fomentar debates significativos en el aula puede proporcionar a los jóvenes un lugar para expresar nuevas ideas y compartir opiniones.

Puede ser productivo para hacer que los estudiantes piensen más críticamente sobre el tema, los alienta a escuchar la opinión de otros estudiantes y compararla con la suya propia, además de permitirles desafiarse entre sí o construir a partir de las ideas de otros.

No es preciso que nos dediquemos al arte, la literatura, la investigación o el diseño…

Todos nosotros albergamos en nuestro interior la capacidad de ser creativos (tener ideas diferentes con alguna utilidad) y todos realizamos funciones o estamos vinculados a algún tipo de proyecto que puede ser susceptible de ser mejorado a través de una actitud creativa.

Solo es necesario aprender y poner en práctica una serie de estrategias y herramientas para conseguirlo.

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