Las TIC y los procesos formativos en la infancia

Nuevos aprendizajes en tiempos nuevos

Muchos niños y niñas de nuestra sociedad tienen acceso a las TIC, mediante dispositivos que afectan a su ocio, a sus relaciones y a la gestión de la información que manejan desde edades muy tempranas. Y no se conforman con comportarse sólo como sujetos pasivos frente a estos dispositivos. Sin embargo, el hecho que las TIC estén tan presentes en sus vidas, no quiere decir que siempre les puedan dar un uso consciente y apropiado.

La precocidad en el uso de las TIC por parte de los niños, les hace no considerarlas como elementos nuevos, al estar conviviendo con ellas desde edades muy tempranas y estar familiarizados con el uso de todo tipo de dispositivos electrónicos que facilitan el acceso a las mismas desde el propio entorno familiar. Los dispositivos móviles han conseguido desplazar a la televisión en su tradicional papel de babysitter, al ser frecuentemente utilizados para mantener entretenidos a los pequeños. A pesar de esto, un buen número de padres no se siente cómodo con esta situación y no saben si este tipo de actuación es beneficiosa o no para sus hijos.

Corresponde al entorno paterno el ejemplificar y gestionar un uso adecuado de las TIC, dado que la familia es el principal entorno de aprendizaje en el cual se desarrolla el niño, donde observa, imita y repite las conductas y acciones que ve en los adultos. Este uso ilustrativo y responsable, debe ir más allá de una utilización a modo de canguro, con el fin de que los hijos puedan estar entretenidos en un momento determinado. Es necesario buscar un enfoque proactivo, que tome el control y lleve la iniciativa, en el que poder anticipar como y de qué manera se quieren utilizar, estableciendo pautas generales y teniendo en cuenta que cada niño es diferente, tiene unas necesidades y unas preferencias determinadas.

Es necesario, subrayar las oportunidades que las TIC brindan a educadores y padres, para favorecer un óptimo desarrollo infantil en la llamada sociedad de la información y la comunicación, pero poniendo a la vez el foco en la necesidad de hacer una adecuada utilización de las mismas, que sirva de muro de contención ante un mal uso.
Desde esta perspectiva, consideraremos a las TIC como medios y no como fines, mediante las que se dota al niño de un instrumento que facilita su desarrollo cognitivo. Es fácil observar como los niños se identifican y se sienten tremendamente atraídos por la animación, los colores, la música, los videojuegos. etc. La adopción de este aspecto lúdico usando las TIC para situaciones de aprendizaje requiere una estrategia didáctica que integre el placer de jugar y aprender al mismo tiempo. En este sentido, ya se ha acuñado el término “gamificación de la formación”, para definir esta técnica.

Aunque las primeras tomas de contacto con las TIC son anteriores, es a partir de los 6/7 años cuando los niños comienzan a experimentar un impulso considerable en cuanto al sentido y configuración de su identidad, sus modalidades de juego empiezan a cambiar y los padres tenemos la sensación de que ya quieren “volar solos”. Comienzan a querer participar en el mundo social de forma más activa, a compararse con los demás y a dar importancia a las amistades. Su proceso de socialización en el ámbito familiar y escolar está ya muy avanzado, pero no está todavía en su punto óptimo. Es el momento de hablar de forma abierta y con lenguaje comprensible para ellos, a cerca de las oportunidades que ofrecen las TIC, como una gran ventana por la que poder aprender a ver el mundo, pero también de los riesgos que comportan, estableciendo para ello normas de uso.

Comparte con tus hijos las nuevas tecnologías

Se recomienda especialmente que los dispositivos estén ubicados en espacios comunes, desde donde poder ejercer un discreto control parental y en el cual los adultos deberemos ilustrar con nuestro ejemplo un uso adecuado. Es importante que el tiempo de conexión y uso de dispositivos no exceda al dedicado a otras actividades, prestando especial atención a cualquier indicio que pueda representar el inicio de una adicción.

A estas edades, los niños ya han adquirido consciencia de las situaciones sociales más habituales, aplicando la llamada teoría de la mente, y saben lo que se espera de ellos en determinados contextos, por lo que con una adecuada explicación colaborarán de buen grado.

En este proceso de socialización y de configuración del “sentido del yo”, además del entorno familiar y escolar, y otros ámbitos tales como amigos y medios de comunicación, en especial la televisión, debemos incluir a las TIC, destacando las redes sociales y servicios de mensajería instantánea. Con la información aportada por este elenco de interlocutores, van construyendo su identidad y viéndose a sí mismos los ven los demás.

Comienza entonces su proceso de ubicación en el espacio simbólico de la nebulosa social.
Esta etapa de formación de la identidad está fuertemente vinculada a la socialización en los valores, aquello que es bueno, significativo y digno de realizarse. Las emociones como reguladoras del comportamiento social en los niños, hacen referencia en muchas ocasiones a valores y normas sociales No debemos perder este potencial emocional para inculcarles valores como el respeto en el uso de las RRSS, indicándoles que deben dispensar a los otros el mismo trato que a ellos mismos les gustaría recibir. También es el momento de predicar con el ejemplo, enseñándoles de forma práctica otro valor cómo la responsabilidad, para que puedan hacer un uso consecuente de internet, ayudándoles a interiorizarlo mediante la exposición de situaciones “pro & against”.

La tecnología avanza a pasos agigantados, por lo que es necesario estar bien informado de los últimos avances en dispositivos y aplicaciones para acompañar en todo momento a los pequeños en su instrucción digital.

A medida que los niños evolucionan en su desarrollo, se van sintiendo paulatinamente atraídos por el sexo, y configurando su identidad sexual. Dejando aparte el tema de la educación sexual, si no se ha realizado un trabajo previo por parte de los padres en cuanto a información de riesgos y uso responsable de la red, la insaciable curiosidad infantil les puede llevar a páginas con contenido destinado para adultos. Existen herramientas de control parental en navegadores y programas anti-virus, que habrá que activar con antelación y que restringen el acceso a este tipo de información.

Otra fase del proceso de desarrollo de los niños, es la de su desarrollo moral. Este, hace alusión la madurez de una persona, en función de su capacidad de razonamiento en aspectos como uso de su libertad, capacidad para tomar decisiones, etc. Kohlberg sitúa entre los 7 y los 12 años, el estadio 2 de los criterios de decisión moral. Se caracteriza por el hecho de que los individuos asumen las normas si favorecen sus propios intereses. Una vez más se debe de manifestar de forma latente el trabajo de los padres, con una conducta coherente y un uso razonable de las TIC por su parte, que sea consecuente con lo que exigen a sus hijos, mostrando que de esa forma todos salen beneficiados.

En cualquier caso, es necesario educar a los niños a usar su sentido crítico, enseñándoles que aún existen otras formas de entretenimiento y otros medios de acceso a la información alternativos a internet, a escoger bien sus fuentes para que sean de prestigio y puedan llegar a saber identificar las conocidas como fake news y a que comprendan que la información que está colgada en la red y a la cual tienen acceso, no es siempre fiable.

No cabe duda de que para los padres, sentar las bases para un adecuado uso de las TIC por parte de sus hijos es un desafío apasionante. ….Y ese desafío,, es de capital  importancia, dada la necesidad de contribuir a la formación de ciudadanos competentes que actúen reflexivamente en una sociedad marcada por los recientes cambios en ciencia y tecnología.

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