MINDFULNESS Y ESCUELA: La atención por medio de la respiración (I)

“Deja ir tu mente y después sé mindful. Cierra tus orejas y luego escucha” (Rumi)

Origen y definición

Inicialmente, el origen de la palabra mindfulness, se atribuye al budismo. En la lengua Pali, se denomina Sati que significa “atención” y “recuerdo”.

En inglés, la traducción más habitual es la de Davids y Steele, asociando el significado de Mind (mente) y Full (llena), pero adoptando el adjetivo Mindful: “El que pone atención”, “El que es consciente de lo que ocurre”. Al añadir el sufijo –less, adquiere otra connotación: “El que tiene la cualidad de poner atención”, “El que tiene la cualidad de tomar conciencia de lo que ocurre”.

Como aplicación médica, uno de los pioneros fue el Dr. Jon Kabat-Zinn, quien aplicó la práctica del Mindfulness a pacientes con dolor crónico, estrés, depresión, entre otras patologías y que no respondían a otros tratamientos convencionales.

“El Mindfulness es la capacidad de poner atención plena en el presente, momento a momento, con curiosidad y sin juzgar” Dr. Jon Kabat-Zinn

Por tanto, estamos frente a una capacidad humana, hablamos de una cualidad y no de una técnica o modelo terapéutico. Se considera que, lo extraordinario, es que nacemos con esta capacidad; tenemos el cerebro preparado para vivir sin estrés, para saber poner atención plena en el presente, evitando la angustia por el pasado o el futuro, consiguiendo así serenidad y claridad mental para afrontar la vida con fortaleza y de manera calmada.

Mindfulness en la Escuela

Se considera que se empezó a introducir en la Escuela a lo largo del S. XX, no con el concepto tal y como lo conocemos a día de hoy, sino como un trabajo de la “atención plena”.

Se considera que el médico suizo Roger Vittoz, fue uno de los precursores en este sentido del trabajo de la atención plena y la conciencia en el presente.

Vittoz comprobó que algunas situaciones comunes de los alumnos como: no acabar las tareas, preocuparse excesivamente por las notas, facilidad para la distracción o estar ausente en clase, se podían reconducir y mejorar con su método. A partir de aquí, pedagogos, docentes y educadores, tomaron estos principios y empezaron a introducirlos en sus aulas.

También, de manera individual y por la práctica a nivel personal, algunos docentes han ido introduciendo en sus clases la práctica de la atención plena, acompañando así a sus alumnos en una mejora personal y académica. A día de hoy, hay muchos Centros Escolares en Europa y América, que siguen usando en sus aulas el Método Vittoz.

No es hasta hace unos doce años que en Estados Unidos, se tomó la iniciativa de introducir de manera formal la “atención plena” en las escuelas, con precursores como Daniel Rechtschaffen u organizaciones como Mindful Schools o The Hawn Foundation a quién siguieron posteriormente The Mindfulness in Schools Project de Reino Unido.

En qué se basa la práctica

Para entenderlo de una manera sencilla, se basa en ejercitar regularmente el cerebro, como cualquier otro músculo del cuerpo, haciendo que fije su atención en el presente, con curiosidad pero sin juicio.

Acompañaremos a nuestros alumnos en este entrenamiento, en contraposición a la atención habitual – automática e inconsciente – poniendo la atención en utilizar de manera consciente los sentidos, la respiración, el cuerpo, pensamientos y emociones, a través de ejercicios sencillos y adaptados al grupo de edad al que lo dirigimos.

Hemos de mejorar la capacidad de regular nuestra atención, para decidir hacia dónde enfocar los ojos y la mente.

“La mente humana se distrae con facilidad, examina el pasado e intenta anticipar el futuro”

Existen algunas certezas en la práctica del Mindfulness:

  • Auto-regulación de la atención
  • Atención al entorno
  • Atención a nuestra vida
  • Estamos centrados y equilibrados
  • Valoramos lo que tenemos en el momento que lo tenemos
  • Desaparece la proyección angustiosa al futuro

Por tanto, no es solo una práctica de relajación (que en ocasiones es necesaria), sino que es una práctica que consigue cambiar el cerebro lo que permite a su vez, mantener una situación en el aula de no estrés, no tensión y más equilibrada.

Por dónde empezamos

“No puedes dar aquello que no tienes”

Ante todo, hemos de ser nosotros como docentes, los que aprendamos y practiquemos, para poder después trasladarlo a nuestros alumnos.

En la cultura occidental, se nos educa a estar mirando siempre hacia el futuro: nuestros objetivos están fijados en el futuro, ya sea inmediato, a medio o largo plazo.

De ahí que nuestra mente está constantemente saltando del pasado al futuro, para intentar ir solucionando diversas situaciones con lo aprendido, ya sea para nuestra supervivencia y bienestar o bien, para anticiparnos a aquello que está por llegar.

¿Qué ocurre? Que cuando ese futuro llega, ya no estamos allí, puesto que seguimos con la atención puesta en el futuro y nos estamos perdiendo el presente.

“Solo tenemos este instante para vivir, el instante en el que estamos respirando”

Hemos de tomar conciencia de que en nuestra vida, no siempre nos va a gustar la realidad o el momento en que estamos. Pero el único momento para percibir esa vida, crecer, mejorar y relacionarnos con los demás, es este presente.

Cambiar nuestra percepción, mirando con atención plena, con curiosidad y sin juicio, como si fuéramos buscadores o científicos, en lugar de jueces, aprenderíamos a ver la otra cara, la que es mucho más positiva de lo que percibíamos antes de nuestro entrenamiento.

Para acabar este primer artículo y entrar de lleno en las diferentes prácticas, vamos a hablar de manera breve de las 8 condiciones que hemos de tener en cuenta antes de iniciar la práctica de Mindfulness con nuestros alumnos:

  1. Mente de Principiante: tener mente abierta, como la de los niños, a hacer algo por primera vez.
  2. Fuera juicios: observemos la experiencia de manera imparcial, inocua, sin poner etiquetas a nuestros pensamientos, emociones o sensaciones. Nada es correcto o incorrecto, bueno o malo. Trabajando así, veremos las cosas como son y no como las percibimos.
  3. La aceptación: Las cosas son como son y son lo que son, evitando la lucha contra lo que no podemos cambiar.
  4. No forzar: de manera natural, para evitar que queramos escapar del lugar o la situación que estamos viviendo.
  5. Ecuanimidad: nos permitirá contemplar los cambios de manera natural.
  6. Flexibilidad: evitemos la rigidez y permitamos que las cosas sean como son.
  7. Confianza: desde aquí, podremos discernir lo que podemos cambiar de lo que no.
  8. Paciencia: todo tiene su tiempo y darnos ese tiempo, permitirá que no nos sintamos culpables o frustrados, evitando la crítica y la auto-crítica.

En el próximo artículo, iremos introduciendo prácticas aplicadas al aula. Mientras tanto, recomendamos que todos aquellos docentes que estén interesados inicien su práctica personal para, desde su propia experiencia, puedan transmitirlo posteriormente a sus alumnos.

Una idea en “MINDFULNESS Y ESCUELA: La atención por medio de la respiración (I)

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